Primeros auxilios para la noche de San Juan
La semana que viene, el 23 de Junio, es la fiesta de San Juan.
Petardos y hogueras, una de las mejores noches para ganarse una quemadura. Como es posible que algunos de vosotros os encontréis ante este problema, vamos a hacer un resumen de las medidas que pueden tomarse ¡Repaso de primeros auxilios!
Primer paso: sin pensar, al agua.
Al margen de la gravedad y de si luego será necesario o no atención médica, los primeros auxilios empezarán siempre con la misma acción: tras producirse la quemadura, se debe aclarar la zona quemada con abundante agua fresca durante 5 a 10 minutos ¿Quemadura en la espalda de primer grado por el sol? Abundante agua fresca. ¿Quemadura de segundo grado por fuego directo en la cabeza? Abundante agua fresca. ¿Quemadura química en la pierna que ha dejado un agujero que deja ver el hueso y ha fundido la ropa sobre la carne? Abundante agua fresca. Siempre lo mismo.
Una vez enfriada la zona, la despejaremos. Si hay ropa adherida a la piel, no se debe arrancar pero si no está pegada, se ha de dejar la piel al decubierto. Lo mismo se aplica a cualquier cosa que esté por la zona. Por ejemplo, imaginemos una quemadura en la palma de la mano. Si la persona lleva un anillo que no está sobre la quemadura, ahora es el momento de sacarlo, porque después toda la mano se hinchará.
Una vez tenemos la zona quemada bajo el chorro de agua y mientras se va refrescando podemos empezar a reflexionar sobre el siguiente paso.
Segundo paso: valorar la quemadura.
Si no lo hemos hecho ya, debemos valorar el alcance de la lesión. La gravedad de la quemadura depende del grado, de la extensión, de la localización y de la salud previa del quemado. Vamos a explicar en qué consisten los grados y cómo se calcula la extensión.
Hay tres tipos de quemaduras:
- Quemaduras de primer grado: afectan sólo a la capa exterior de la piel y causan dolor, enrojecimiento e inflamación. Es el tipo de quemadura que suele producir el sol o la exposición indirecta a una fuente de calor como el vapor
- Quemaduras de segundo grado: afectan tanto la capa externa como la capa subyacente de la piel, produciendo dolor, enrojecimiento, inflamación y ampollas. Éstas pueden ser superficiales o profundas. La mayoría de quemaduras producidas por aceite hirviente o por fuego son de este tipo
- Quemaduras de tercer grado: se extienden hasta tejidos más profundos, produciendo una piel de coloración blanquecina, oscura o carbonizada que puede estar entumecida, es común que resulten poco o nada dolorosas
Una quemadura puede afectar a más o menos superficie corporal. Un método para calcular aproximadamente la superficie afectada es la regla de los 9:

- La cabeza ocupa un 9%:
- 4′5% la cara
- 4′5% el cuero cabelludo
- El pecho ocupa un 9%
- El abdomen ocupa un 9%
- La parte alta de la espalda ocupa un 9%
- La parte baja de la espalda ocupa un 9%
- Cada extremidad superior ocupa un 9%:
- 4′5% el antebrazo
- 4′5% el brazo
- Cada muslo ocupa el 9%
- Cada pierna ocupa el 9%
- Los genitales ocupan el 1%
Si sabemos todo eso, podemos hacernos una idea de la gravedad de una quemadura. En general:
|
Superficie corporal afectada
|
|---|
| 10% |
20%
|
30%
|
60%
|
|
| 1r grado |
leve
|
leve
|
leve
|
grave
|
| 2o grado |
leve
|
grave
|
muy grave
|
crítica
|
| 3r grado |
grave
|
grave
|
muy grave
|
crítica
|
* Cuando una quemadura de 2o o de 3r grado ocupa el 30% o más del cuerpo, existe riesgo de Shock hipovolémico, una complicación gravísima. Y si la persona tiene la tensión arterial baja (hipotensión) esta complicación puede aparecer a partir del 15%.
A parte, se considera que cualquier quemadura de 2o o 3r grado que afecte a cara, manos, pies o genitales es grave, aunque ocupe una superficie pequeña, ya que todas esas partes son muy delicadas y/o susceptibles a la infección.
Tercer paso: Tomar medidas.
Las medidas a tomar dependerán de la gravedad de la quemadura.
Una quemadura leve de primer grado requiere poca más atención que la recibida. Se debe proteger la zona y mantenerla limpia. No hace falta ni cubrirla ni aplicar ningún tratamiento, aunque si queréis, el jugo de aloe vera o el aceite de hipérico pueden ayudar a una recuperación más rápida.
Una quemadura leve de segundo grado requiere un poco más de atención. Las ampollas, si se revientan, son un foco de infección peligroso. Lo ideal es que no se rompan y que hagan su trabajo, al final se deshincharán y pelarán, cuando haya piel nueva, así que se deben proteger. Se debe aplicar un antiséptico (de farmacia o aceite de hipérico) y cubrir con una gasa estéril y fijarla por todos los lados con esparadrapo pero dejándola bien suelta, que no aprete la quemadura. Se debe vigilar que no se rompa y que no se infecte y descubrirla siempre que el ambiente sea limpio.
Si la ampolla tiene muchas posibilidades de romperse (por ejemplo, si está en la planta del pie) puede ser preferible romperla bien que esperar a que se reviente. Si se da el caso, deberíais acudir a un centro sanitario porque la cura tiene más truco de lo que parece.
Si la ampolla ya está rota, se actúa más o menos como si no estuviese rota, pero vigilándola mucho más, ya que el riesgo de infección es mayor. También es más fácil que la gasa se adhiera a la herida.
Cualquier quemadura grave requiere atención médica urgente. El teléfono de emergencias 112 sirve para toda Europa. Mientras esperáis, debéis tapar al accidentado para que mantenga el calor corporal (aunque haga calor) y mantener la zona quemada lo más limpia y protegida posible. Es preferible que el quemado espere tumbado en el suelo, sobre la espalda o, si ésta está afectada, de costado o boca abajo. Cuando os atiendan al teléfono los de urgencias, os explicarán qué hacer, así que no pasa nada si no os acordáis de las medidas a tomar.
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