Saber comprar: certificaciones Bio
¿Cómo saber si lo que compramos es realmente bio? En realidad, hoy en día es tremendamente fácil.
Desde 1991, existe una ley europea que reserva el término Bio para los productos procedentes de la agricultura ecológica y certificada como tal (reglamento de CEE nº 2092/91), que fue complementada con otras a lo largo de los años para acoger también los términos Biológico, Eco, Ecológico, Orgánico y biodinámica (CEE nº 1804/99). Aunque en España se incumplió esta reglamentación hasta julio del 2006, hoy en día, el uso de las palabras Bio, Biológico, Eco, Ecológico, Orgánico o Diodinámico en el producto, es una garantía. Si no aparece alguna de esas palabras, también podéis buscar alguno de los numerosísimos sellos que certifican que se trata de un producto ecológico.

Cada uno es concedido por un organismo distinto y puede haber algunas diferencias respecto a las condiciones que esos orgaismos exigen para que conceder el sello, pero en general, de un modo más o menos estricto, los requisitos siempre persiguen los siguientes objetivos:
- Minimizar el impacto ecológico negativo de la producción, ya sea en el campo o en una fábrica, sobre el medio ambiente (lo cual incluye proteger el equlibrio del ecosistema, reducir los contaminantes en todo el proceso de producción, etc…)
- Minimizar el uso de productos que puedan perjudicar la salud del consumidor, del productor o del ecosistema.
- Minimizar el uso de productos transgénicos OMG.
- Evitar el dolor innecesario de los animales, respetándolos durante su cría en el caso de los alimentos animales o evitando su experimentación (sobre esto, algunas marcas no ecológicas dicen que no lo hacen, pero encargan la experimentación a otros laboratorios)
Algunas cosas a tener en cuenta:
- ¡Cuidado! Comprar en un herbolario o supermercado ecológico no es garantía de que todos los productos sean Bio. Yo al menos no conozco ninguna tienda que sólo venda productos con certificado.
- No sólo se puede hablar de alimentos ecológicos, también otros productos (como productos domésticos, de higiene, de limpieza, electrónicos, etc…) pueden tener certificación bio.
- Los productos de origen marino salvaje no tienen certificaciones ecológicas, aunque sigue habiendo distintos grados de calidad.
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