Bueno, hoy despedimos las vacaciones. Espero que hayáis recargado las pilas. Yo lo he hecho y después del parón del verano, el blog vuelve a la vida con energías renovadas. Para empezar y para todos aquellos que estéis maldiciendo este martes primero de setiembre, vamos a hablar sobre la “depresión post-vacacional”.
La llamada “depresión post-vacacional” no está tipificada en ningún manual de psiquiatría. El nombre ha sido dado a conocer por la televisión, los suplementos dominicales y las revistas. Ahora bien, dejando de lado lo exagerado del término, sí que es cierto que cuando llega setiembre, nuestro estado anímico se enfrenta a un montón de retos: hay muchos gastos que pueden desequilibrar la economía doméstica, tareas y recados que requieren nuestra atención urgente, la vuelta a un trabajo o unos estudios con los que muchos no se sienten satisfechos, etc… Todos estos factores son los que llamamos estresógenos (que generan estrés). El estrés es una reacción fisiológica (es decir, natural y deseable) que nos ayuda a enfrentar retos. Nuestro organismo está preparado para esto, es más, cuenta con ello. Pero un estrés sostenido durante demasiado tiempo puede desgastarnos y entonces deja de ser un bonito as en la manga para pasar a ser el principio de la enfermedad (de una depresión, de un trastorno gástrico o cardiovascular o lo que sea)
Teniendo esto en cuenta, ahí va el primer consejo para mantener el ánimo tras las vacaciones: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Sumérgete en ese estrés inevitable y utilízalo como un trampolín para darte impulso. Si logras poner tu vida en orden de cara al inicio del nuevo ciclo antes de que ese estrés se convierta en un problema, te será mucho más fácil mantener el buen ánimo. Encara el proceso como una misión y afróntalo con eficiencia y eficacia. A mí por ejemplo me ayuda hacer una lista de cosas que se han de hacer, dedico un rato a elaborarla y así no me van asaltando constantemente las cosas pendientes y si se me ocurre algo más, lo apunto y me olvido. Además, tachar cosas de una lista produce una sensación muy agradable. Cada día, planifica qué vas a hacer de esa lista y organízate el día de la forma más óptima. Un apunte importante: un uso óptimo del tiempo ha de incluir tiempo para el descanso y el ocio o si no te quemarás.
Y hablando de ocio, eso nos lleva al segundo consejo para mantener el ánimo tras las vacaciones: experimenta el lado positivo de la vuelta. Algo habrá de la vida que has dejado de lado durante las vacaciones que echases de menos: ese restaurante que tanto te gusta, la conexión a internet de banda ancha, amigos que nos ves desde antes de las vacaciones, esa serie de tv que ha estado de parón estival, etc… Piensa en lo que has echado de menos y trata de compaginar esas cosillas con las tareas pendientes.
El fin de las vacaciones es un período de adaptación caracterizado por el estrés, su cuerpo y tu mente se enfrentan a un reto y necesitan estar en forma para dar la talla. A parte del estilo de vida sana que (espero) tratas de llevar todo el año, en períodos de mayor demanda puedes recurrir a alguna ayudita y ese es el tercer consejo para mantener el ánimo tras las vacaciones: si necesitas una ayudita extra, que sea natural y sana. En fitoterapia (plantas medicinales), usamos varias plantas con efecto adaptógeno, es decir, que ayudan a adaptarse a demandas aumentadas y a sobrellevar el estrés. Vamos a ver algunas de ellas, pero no sin antes repetir la advertencia habitual: si tienes alguna enfermedad grave o estás bajo medicación, deja que sea un profesional el que valore qué suplementos naturales te pueden ir bien. Una vez dicho esto, aquí están algunas de las mejores opciones:
Leer el resto del artículo »