Índice Glicémico (Parte 2): Cómo tenerlo en cuenta para mejorar nuestra alimentación
Como decíamos en la primera parte, el índice glicémico nos da una orientación de la cantidad de glucosa que el alimento va a aportar a nuestro organismo (no la cantidad que tiene, sino la que vamos a aprovechar).
Ahora vamos a ocuparnos de cómo utilizar los índices glicémicos para mejorar nuestra alimentación.
Cómo interpretar el IG:
Cuanto más alto es el IG, mayor impacto tendrá en los niveles de insulina. Por lo tanto, cuanto más alto, peor:
- IG 115-55: Alto.
- IIG 50-40: Medio.
- IIG 35-0: Bajo.
Cómo saber el índice glicémico de un alimento
Existen tablas en las que se puede consultar. La que yo utilizo más (y de hecho ya recomendé en otro post, es ésta. Fijáos en que tiene, además de la lista organizada por Altro, Medio y Bajo, un buscador.
Tened en cuenta que no podréis saber el IG de los alimentos precocinados o preparados ya que aunque pongan los ingredientes no suelen poner las cantidades. Este es uno de los muchos motivos para tratar de evitarlos y elaborar vuestra propia comida tanto como sea posible.
Combinar alimentos según el IG
Debemos distinguir los alimentos vegetales de los animales. Los alimentos animales tienen casi siempre un IG bajo porque contienen poca glucosa. En los vegetales, en cambio, un IG bajo se debe normalmente a que contiene una gran cantidad de fibra. Eso implica que ese alimento rico en fibra no sólo aportará poca glucosa, sino que además nos brindará los beneficios de la fibra.
Por este motivo es recomendable incluir en cada comida un alimento de IG bajo de origen vegetal
Al combinar los alimentos para una comida, lo ideal sería combinar alimentos de IG bajo si vais a utilizar también alimentos de IG alto. Las legumbres, algunos cereales integrales y las hortalizas de hoja verde tienen un bajo IG y muy versátiles en la cocina, por lo que son buenos elementos para equilibrar los platos.

Al secarse, esta 


En teoría, es un semiayuno para depurar el organismo de toxinas. Por una parte, al no consumir alimentos sólidos, el cuerpo puede invertir gran parte de su atención en funciones de limpieza. Por otro lado, al aportar menos calorías de las necesarias, el cuerpo se ve obligado a utilizar las grasas. Como en las grasas se acumulan también gran parte de nuestras toxinas, éstas son a la vez movilizadas y, con suerte, expulsadas. 