La espirulina es un alga unicelular microscópica, verdiazulada, que crece en lagos salados. Al ser unicelular siempre se presenta en forma de polvo, suelto o prensado en forma de comprimido. La espirulina se utiliza principalmente en la suplementación, aunque también se puede utilizar en gastronomía como condimento (ya os pondré una receta con spirulina). En cosmética, se puede utilizar para elaborar mascarillas faciales (mezclándola, por ejemplo, con yogur)
La espirulina es muy nutritiva. Como su proporción de fibra es menor que en otras plantas, la concentración de los otros nutrientes es consecuentemente mayor. Es una de las fuentes naturales más ricas en proteínas (50-65%, superior a la de la carne, el pescado y los huevos) especialmente en los aminoácidos ácido aspártico, ácido glutámico y Leucina. Respecto a los minerales, apenas contiene Yodo (así que es un alga segura para los que tienen trastornos de tiroides), pero es rica en el resto. La vitamina C es inexistente en la espirulina, pero tiene cantidades muy respetables de las vitaminas del complejo B, Vitamina A y Vitamina E. También contiene mucha clorofila, cuyas propiedades desintoxicantes se ven potenciadas por la presencia de un pigmento azul, la ficocianina, que a su vez tiene una acción desintoxicante sobre el hígado y riñones. Debido a su contenido en ácidos grasos esenciales Omega3 y Omega6 protege las membranas celulares, mejora todas las funciones cerebrales, ayuda a mejorar el perfil de colesterol y triglicéridos, protege el sistema cardiovascular y ayuda a regular la menstruación y los trastornos dermatológicos.
La spirulina puede tomarse en muy pequeñas cantidades (300 a 900 mg al día) como un multinutriente muy suave. Dosis más grandes (300mg cada 10kg de peso del que la toma, lo cual puede suponer hasta 2,5gr) se reservan para períodos de intenso desgaste intelectual, físico y de estrés (ya que tiene un notable efecto energizante y estimulante intelectual) y para hacer curas depurativas (ya que como todas las algas, tiene un efecto general antioxidante, desintoxicante, alcalinizante y remineralizante). Si vais a tomar dosis altas, 900mg repartidos en tres tomas e id aumentándola diariamente hasta el máximo correspondiente a vuestro peso. A algunas personas, tomar la dosis por peso les resulta excesiva (se sienten demasiado acelerados, puede costarles dormir) así que estad atentos y si os pasa reducid la dosis hasta encontrar la adecuada para vosotros. La spirulina es un suplemento alimenticio muy seguro, no hay ni siquiera indicios que hagan suponer que tomar altas dosis de espirulina durante períodos largos de tiempo (superior a 3 meses) pueda tener algún efecto negativo en la salud, pero como tampoco se ha demostrado concluyentemente, por si acaso, no prolonguéis la toma de altas dosis por más de tres meses si no es bajo la supervisión de un profesional.
Yo tomo y aconsejo la spirulina de Marcus Rohrer, que además de tener una buena relación calidad-precio, tiene un punto que me gusta: el envase está especialmente pensado para conservar el alga y sólo se compra la primera vez, después se compran sobres para rellenarlo. El pote de 180 comprimidos está sobre los 13€ y las recargas de 540 comprimidos sobre los 30€