Qué es el efecto placebo
Una sustancia placebo es una sustancia sin efecto terapéutico.
El efecto placebo es la mejoría que experimenta una persona enferma cuando se le administra un placebo. Es decir, es la mejoría que se produce cuando el enfermo cree que puede mejorar y lo hace sin que medie un principio activo. Placebo quiere decir en latín “complaceré”, lo cual plasma la idea de que este fonómeno es la manifestación de una expectativa.

El efecto placebo se utiliza para probar la efectividad de fármacos, suplementos y terapias en ensayos clínicos controlados.
La cosa funciona de la siguiente manera: Se cogen dos grupos de personas estadísticamente equivalentes (es decir, no se vale poner anciandos enfermos en uno y niñas sanas en otro, han de ser similares en varios aspectos significativos para el estudio, que podrían ser, por ejemplo, la edad, el estado de salud o el estilo de vida)
A un grupo se le administrará el placebo y al otro el tratamiento que se quiere probar. Todo el mundo sabe que uno de los grupos va a recibir un placebo y, el otro, el tratamiento de verdad pero nadie sabe qué grupo recibe cuál ni tiene modo de averiguarlo (idealmente, los encargados de realizar el estudio tampoco lo saben mientras dure). Si el tratamiento probado es efectivo, el grupo que lo ha recibido experimentará una mejoría significativamente mayor que el grupo que ha recibido el placebo. Ojo al dato: significativamente mayor, es decir, que el efecto placebo siempre aparece en mayor o menor medida.
Qué no es el efecto placebo
El efecto placebo no es la mejoría que experimenta una persona crédula cuando recibe un tratamiento de medicina “alternativa”. El efecto placebo aparece independientemente de la naturaleza del tratamiento. Tampoco hace falta que la persona sea crédula y falta de criterio, sólo se necesita que crea que va a mejorar o que puede ser que mejore. Un enfoque catastrofista y pesimista pueda evitar la aparición del efecto placebo, y un enfoque optimista y positivo puede amplificarlo, pero tampoco hace falta ser un pozo sin fondo de entusiasta fe ciega para que suceda, de hecho las personas que no las tienen todas consigo suelen experimentar también el efecto placebo.
Curiosamente, este hecho produce una sensación de decepción, como “oh… sólo es tu mente que te engaña” ¿¡Sólo?! ¿Sabéis que una persona bajo hipnosis puede ser convencida de que se está quemando hasta el punto de que aparezca una ampolla en su piel? La gente se maravilla de este dato, de que uno pueda autoherirse, pero en cambio la idea de que pueda automejorarse la decepciona. En un artículo anterior hablaba de la Vis Medicatrix Naturae, la tendencia y capacidad del organismo para repararse por sí sólo. Bien, el efecto placebo es una prueba maravillosa de esa capacidad. Es fantástico que tengamos ese recurso.
Polémica: el efecto placebo para desacreditar las terapias “alternativas”
Leo en el artículo sobre el efecto placebo de la wikipedia la siguiente frase:
“El 30% de los norteamericanos usan terapias alternativas. Se cree que una parte de la medicina alternativa está basada en el efecto placebo.”
Ah, qué tendencioso. Es un ejemplo muy significativo de cómo se usa el efecto placebo para desacreditar las terapias llamadas “alternativas”. Fijáos en la trampa (que probablmente no es malintencionada): una parte de la medicina alternativa está basada en el placebo. ¿Acaso no lo está una parte de toda medicina, sea alternativa o alopática? El efecto placebo aparece independientemente del tipo de tratamiento. Si la medicina oficial alopática estuviese libre de efecto placebo no lo usaría para probar sus fármacos.
Cuando te tomas una aspirina, una parte del efecto obtenido es el que produce tu organismo por su cuenta, independientemente del principio activo de la pastilla. Todo profesional de la salud (sea naturópata o médico o curandero o lo que sea) sabe que si demuestra confianza en el tratamiento éste tendrá mejores resultados ¿Quiere eso decir que el tratamiento no tiene mérito o papel en el resultado? No, sólo quiere decir que el enfermo también puede poner en juego una bioquímica, independiente de la droga suministrada, que obrará en su favor. Decir que una parte de las medicinas alternativas está basada en el efecto placebo es una obviedad tendenciosa. Toda medicina está basada, en parte, en el efecto placebo.
Ahora bien, sí que es cierto que algunas terapias no han demostrado, en un ensayo clínico controlado, que su efecto sea mayor que el de un placebo. ¿Quiere eso decir que son una estafa? A mi modo de ver no necesariamente, por varios motivos:
Para empezar, el hecho de que no haya ensayos clínicos que demuestren la efectividad de una terapia concreta más allá del placebo no quiere decir que ésta efectividad no exista. Me explico:
- En algunos casos, no los hay porque no se han hecho.
- En otros, los estudios que no han arrojado una diferencia significativa se han realizado de forma mediocre (esto se da mucho, por ejemplo, en la acupuntura, algún día profundizaré en el tema y explicaré por qué muchos de ellos son mediocres)
- En otros, hay estudios con resultados contradictorios (lo cual harían bien en recordar los que invocan los estudios clínicos como si fueran pruebas divinas grabadas en piedra).
- En otros casos, hay varios estdios, todos ellos coinciden en que una terapia concreta no supera el placebo pero son pocos y están bajo sospecha de responder a intereses creados.
Por otro lado, incluso en los casos en los que hay dudas más que razonables de la efectividad más allá del placebo, en aquellos casos en que no hay un agente físico externo con propiedades terapéuticas, incluso en esos casos, puede no ser simplemente una estafa. Un ejemplo de esto, a mi entender, son las terapias pseudorreligiosas. Por ejemplo, la imposición de manos. Una amiga de mi madre tuvo una infección de oído espantosa, nos contó que el médico le había dado un antibiótico y le había pronosticado dos semanas de dura lucha. Al salir del médico tenía tanto dolor que fue a un impositor de manos del que le habían hablado a pesar de que no es dada a estas cosas y desconfiaba. El señor en cuestión hizo lo suyo y ella salió del lugar con el mismo dolor. Pero de vuelta a casa sintió un pinchazo todavía mayor y empezó a supurarle el oído. Asustada, fue a urgencias. Para cuando llegó apenas le dolía, la infección había drenado sola para extrañeza de los del hospital. Entendedme bien. No digo que ese hombre tenga el mérito de esa curación espontánea. Éstas ocurren sin necesidad de intervenciones esotéricas: el tímpano revienta, la presión baja y se reduce la inflamación. Son raras pero a veces ocurren. Por supuesto, también podría ser que haya más de lo que la ciencia explica y que realmente alguien pueda “manipular las energías a distancia”, nunca se sabe, cosas más raras se han descubierto, es bueno no cerrar la mente a posibilidades descabelladas. Pero da igual ya no pretendo demostrar nada con esta anécdota, sólo ejemplifiar mi argumento. Lo importante es que podría ser que el suceso fuese un efecto placebo. No ” :( oh, era sólo un efecto placebo” sino ” :O ¡Joder, qué fuerte, sólo con el efecto placebo!“. Para mí, alguien capaz de sugestionar para la autocuración de un modo tan potente es alguien con una habilidad digna de admiración (y ser remunerada, además) Para nada es una estafa.
En conclusión:
- El efecto placebo no es la única justificación de que las terapias llamadas “alternativas” funcionen.
- El efecto placebo, podría ser la base de algunas terapias, sin ser por eso menos legítimas cuando el terapeuta potencia esa sugestión autocurativa más allá del nivel espontáneo del paciente.
- El efecto placebo es algo natural y beneficioso. No es algo vergonzoso, no es ningún secretito sucio que las terapias alternativas quiera esconder.
- Toda medicina desde la oficial en occidente hasta la más esotérica de las tribus más aisladas, se beneficia del efecto placebo y debe parte de su efectividad a éste.
Para ampliar: