Sección: Trastornos

Las claves del colesterol (2ª Parte): Valorar qué riesgo supone el colesterol

En la anterior entrega vimos las nociones más básicas sobre el tema del colesterol. En este artículo veremos que, para valorar si el colesterol es o no un riesgo para la salud, no basta ni mucho menos saber si los valores están por encima de los recomendados. El colesterol es un riesgo si produce placas de ateroma pero un exceso de colesterol no es equivalente a tener arteriosclerosis.

Índice de Castelli

Un factor importante a la hora de valorar el riesgo del colesterol son los niveles de Colesterol “bueno” o, más concretamente, la proporción que haya entre HDL-Colesterol “bueno” y el Colesterol total. Es decir, para valorar hasta qué punto hay un problema con el colesterol no habría que mirar simplemente los números de colesterol “malo” sino la relación entre “malo” y “bueno”.

La relación entre Colesterol total y HDL-Colesterol “bueno” se llama índice de Castelli o índice aterogénico y se calcula con esta sencilla fórmula:

Índice de Castelli: Colesterol Total / HDL

En función del resultado de este cálculo se puede valorar el riesgo cardiovascular:

Relación entre IC y riesgo cardiovascular
Valor IC para hombres Valor IC para mujeres Riesgo cardiovascular
Menor de 3′5
Menor de 3′4
Mitad de riesgo
3′5 a 5
3′4 a 4′5
Riesgo normal
5′1 a 9′6
4′5 a 7′1
Doble de riesgo
9′7 a 24
7′2 a 11
Triple de riesgo

Veamos dos ejemplos:

José de 50 años tiene un colesterol total de 270mg (por encima de lo normal) y un colesterol HDL de 80. Si dividimos 270/80 nos da un índice de Castelli de 3,4.

Pedro de 50 años tiene un Colesterol Total de 130 (dentro de lo normal) y un colesterol HDL de 25. Si dividimos 140/25 nos da un índice de Castelli de 5,6.

Si consultamos la tabla, veremos que José, a pesar de tener un exceso de colesterol, tiene la mitad de riesgo cardiovascular de lo normal mientras que Pedro, que en cambio no tiene un exceso de colesterol, tiene el doble de riesgo cardiovascular de lo normal.

Por supuesto, esto es sólo un aspecto y no puede tomarse como una guía infalible para valorar el riesgo, pero sirve como orientación y para desterrar ideas absolutistas acerca de este tema.

Si comprendemos esto, comprenderemos también hasta qué punto es importante mantener los niveles de HDL elevados.

La homocisteína

La homocisteína es un aminoácido (las moléculas que forman las proteínas). En nuestro cuerpo, es normal tener cierta cantidad de homocisteína, ya que es necesaria. No obstante, unos niveles anormalmente elevados de este aminoácido pueden ser muy peligrosos. Hay un trastorno genético, llamado homocistinuria que provoca altos niveles de homocisteína. Un bebé de dos meses aquejado de este trastorno padece también de arteriosclerosis, un endurecimiento de las arterias que se suele asociar a fumadores obesos de más de 50 años. Esto puede dar una idea de hasta qué punto la homocisteína puede influir en la aparición de la arterioesclerosis, más que el simple hecho de tener un exceso de colesterol.

La mala noticia es que no hace falta padecer ese raro trastorno genético para tener exceso de homocisteína. Veréis por qué: La homocisteína no la obtenemos de la dieta sino que nuestro cuerpo la fabrica a partir de otro aminoácido, la metionina. Como no interesa que se acumule, una vez que ha cumplido su misión se deshace de ella. ¿Cómo lo hace? Pues volviéndola a transformar en metionina (para lo cual es necesario Vitamina B12 y ácido fólico) o bien transformándola en cisteína (para lo cual se necesita Vitamina B6) Pero si no hay suficientes vitaminas o si ya hay demasiada Cisteína y Metionina, entonces el organismo no podrá deshacerse de ese exceso de homocisteína. Es entonces cuando tenemos un problema.

esquema-homocisteinaok

Sabiendo esto, podemos deducir un par de cosas acerca cómo evitar el exceso de homocisteína: Debemos asegurar un aporte correcto de Vitaminas del grupo B y evitar un exceso de Metionina y Cisteína. En realidad, es bastante difícil tener una dieta demasiado rica en Cisteína, pero la Metionina ya es harina de otro costal. Las proteínas animales de las carnes, las aves de corral y de los productos lácteos contienen hasta tres veces más metionina que las proteínas de las plantas, por lo que generan mucha más homocisteína.

Para profundizar:
www.bvs.sld.cu

Las claves del colesterol (1ª Parte): Conceptos básicos

El exceso de colesterol es un problema grave y común, sobretodo a partir de cierta edad. Hay mucha cultura popular en torno a esta sustancia pero lamentablemente a menudo la idea que se tiene es inexacta. Ideas como “El colesterol es malo”, “Comer huevo provoca colesterol” o “Yo estoy muy bien porque tengo el colesterol muy bajo” son ejemplos de inexactitudes que dificultan comprender el problema y solucionarlo.

Este artículo pretende hablar de una teoría que propone soluciones distintas a las habituales. Para que esta teoría sea comprensible hay algunas cosas más que debéis saber sobre el colesterol. Vamos pues a explicarlas.

Funciones y disfunciones del colesterol

El colesterol se ha convertido en el gran lobo malo de la salud cardiovascular, pero lo cierto es que esta grasa  es imprescindible para el organismo: forma parte de las membranas celulares, es precursor de varias hormonas (cortisol, aldosterona y las hormonas sexuales: progesterona, estrógenos y testosterona) y de la Vitamina D, forma parte también de la bilis, que es imprescindible para tener buenas digestiones.

Por supuesto, también es verdad que el colesterol puede ser un problema. El gran problema con el colesterol es todavía, en gran parte, un misterio pero por ahora, con los conocimientos que se tienen, se puede suponer que la cuestión es la siguiente: cuando hay un exceso de colesterol, la parte sobrante no se utiliza, se oxida, se acumula y forma grumos que se adhieren a las paredes de los vasos sanguíneos y los obstruyen (placas de ateroma).

La obstrucción de las arterias hace por un lado que la circulación sanguínea se vea dificultada y, por el otro, esas placas de grasa solidificada pueden desprenderse de la pared de los vasos, ponerse a circular por el sistema sanguíneo y atascarse en algún lugar provocando una embolia. Por todo esto, el colesterol puede ser un factor de riesgo cardiovascular.

Además, cuando hay un exceso de colesterol el cuerpo trata de eliminarlo a través de la bilis. Cuando en la bilis hay demasiado colesterol, pueden formarse piedras biliares.

Las fuentes del colesterol

El colesterol se obtiene en parte de la dieta, al consumir alimentos que son ricos en esta grasa, como el huevo. Pero también se forma dentro de nuestro organismo: el hígado puede sintetizarlo a partir de otros compuestos. Por eso puede suceder que alguien con una dieta pobre en colesterol lo tenga igualmente elevado. O, viceversa, que alguien con una dieta rica en colesterol no lo tenga anormalmente elevado (de hecho, se ha provado que personas sanas que comen varios huevos al día durante meses pueden no ver sus niveles elevados)

El colesterol que obtenemos de la dieta se llama Colesterol Exógeno y el que fabrica nuestro cuerpo se llama Colesterol Endógeno.

Por otro lado, el colesterol se elimina a través de la bilis: la bilis se mezcla con los alimentos a medio digerir en el intestino delgado y los acompaña a través del intestino delgado y el grueso durante todo el proceso digestivo. Una parte es eliminado con las heces, pero otra porción es reabsorbido.

Dos caras de una misma moneda: Colesterol “bueno” y “malo”

El colesterol, por ser una grasa que no puede disolverse en agua, no suele circular libre por la sangre (que es en gran parte agua), sino que lo hace principalmente metido dentro de dos transportadores llamados lipoproteínas, que son la LDL y la HDL. Por eso se habla de distintos tipos de colesterol:

* Colesterol “bueno” o HDL-Colesterol (colesterol transportado por la lipoproteína HDL)

* El “malo” o LDL-Colesterol (colesterol transportado por la lipoproteína LDL).

No es que ambos colesteroles sean distintos, el colesterol es lo mismo siempre, lo que los diferencia es quién los transporta y por lo tanto la función que realizan:

* La lipoproteína HDL es la encargada de recoger el exceso de colesterol y llevarlo a evacuar.

* La lipoproteína LDL es la encargada de recoger el colesterol nuevo (fabricado por el cuerpo o ingerido en la dieta) y llevarlo a los tejidos para que las células lo utilicen. El problema es que, si hay un exceso de colesterol, las células ya estarán servidas y no aceptarán más y ese LDL-Colesterol se quedará por ahí, circulando, y el colesterol inútil corre el riesgo de oxidarse y convertirse en placas de ateroma.

En realidad, llamar a una forma mala y a otra buena es una simplificación que puede inducir a error, pero si se ha comprendido lo dicho anteriormente podemos transigir y seguir utilizando la metáfora.

Estos son los conceptos básicos que se han de conocer acerca del colesterol. En posteriores artículos saber estas cosas nos ayudará a comprender mejor de qué manera se ha de tratar un exceso de colesterol.