Aliños ligeros y saludables 2

Aquí tenéis unas cuantas ideas más para aliños saludables:

Aliño de mostaza:
2 cucharadas de agua
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharada de crema de mostaza
Una cucharada de vinagre de manzana

Aliño de anchoas
3 anchoas en conserva
1 cucharada de vinagre de vino tinto
1 cucharadita de alcaparras
3 cucharadas de aceite de oliva
Se pasa todo por la batidora

Aliño de frambuesas:
1 cucharada de yogur desnatado
Un puñado de frrambiesas
Medio kiwi
Se pasa todo por la batidora

Aliños ligeros y saludables 1

Aquí tenéis unas cuantas ideas para aliños ligeros y saludables:

Aliño con aceite de sésamo:

  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de aceite de sésamo
  • 2 cucharadas de vinagre de módena

Aliño de olivas negras:

  • 3 cucharada de olivada de olivas negras (olivas trituradas)
  • ½ yogurt desnatado natural
  • Una pizca de romero

Aliño picante:

  • 3 cucharadas de aceite macerado con guindilla
  • 1 diente de ajo picado
  • El zumo de medio limón
  • Una pizca de salvia
  • Unas gotas de tabasco

Cómo hacer un aliño ligero y saludable

A menudo, los terapeutas nos encontramos con gente que quiere perder peso y que aseguran que comen básicamente ensaladas y verduras hervidas. A pesar de ello, siguen ganando peso. El quid de la cuestión suele estar en el aliño: brócoli al vapor aliñado con mayonesa de pote, ensalada con salsa rosa, etc…
alinos-ok
Para preparar aliños más ligeros y saludables debemos buscar varios objetivos:

Reducir la sal de los aliños:
La sal propicia el exceso de sodio, que se asocia a la retención de líquidos y en ocasiones con un empeoramiento de la hipertensión.
Si en vez de usar sal utilizamos especias, aportamos mucha variedad de sabores sin sobrecargar de sodio los aliños. Las especias, además, tienen propiedades diversas de las que podemos beneficiarnos.

Menos grasas y de mejor calidad:
Los aliños suelen ser ricos en grasas. A menudo además, se trata de grasas de muy mala calidad (sobretodo en los aliños preparados). Debemos utilizar aceites vegetales de alta calidad y rebajarlos con otras sustancias: agua, zumo de limón, vinagre, yogur desnatado, etc…

Evitar los químicos:
Los aliños preparados suelen contener estabilizadores, potenciadores de sabor, conservantes, colorantes y grasas hidrogenadas. Preparar tú mismo los aliños es la mejor manera de que no te cuelen estas sustancias.

Aprovechar el aliño a máximo:
Párate a pensar un momento antes de añadir el aliño: no pongas más del necesario. En el caso de los aliños líquidos, hacerlo puede ser complicado, pero si utilizas un pulverizador en vez de hacerlo a chorro o con una cuchara, utilizarás menos aliño pero lo saborearás más. Si lográis poner la cantidad justa de aliño, además, será menos tentador rebañar el plato con pan (que es otra de las cosas que suelen hacer los que no comprenden cómo engordan si sólo comen verdura)

Además, un truco que da muy buen resultado es utilizar para hacer el aliño algunos de los ingredientes que habitualmente se ponen en la ensalada y que contienen muchas calorías (como las aceitunas, los frutos secos o el aguacate). Al triturarlos y repartirlos más uniformemente podremos disfrutar de su sabor y sus propiedades con menos cantidad.

El uso del zumo de limón es otra buena idea cuando hablamos de aliños por varios motivos: su sabor fuerte disminuye la necesidad de sal, la vitamina C que contiene ayuda a que aprovechemos mejor el hierro de los vegetales y además es un buen modo de aumentar el aliño sin necesidad de aumentar el aceite.