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Alerta primaveral: Vitamina C para la Alergia

Este cambio de estación promete ser complicado ¿Estáis buscando opciones para libraros de la rinitis alérgica?

Rinitis alérgica

Una cosa sencilla que podéis intentar sin supervisión es probar la suplementación con vitamina C. Es mucho lo que se conoce popularmente de esta vitamina, pero a mucha gente le sorprenderá saber que tiene una excelente acción antialérgica a dosis altas o sostenidas (bajo supervisión, se llegan a dar hasta 50gr de esta vitamina). ¡Y sin la somnolencia típica de los antihistamínicos!

Os recomiendo hacer la prueba ya que aunque no a todo el mundo le soluciona el problema, a muchas personas les da muy buenos resultados. Yo misma hace más de un año que tomo 1gr diario y en todo este tiempo sólo he tenido una crisis leve (y eso que tengo dos gatos que están cambiando el pelo ahora mismo, vivo cerca de un bosque de pinos y están haciendo obras debajo de mi casa). De todos modos, dado que la vitamina C es tan importante para tantos procesos de nuestro organismo tomar un supelmento durante un mes os hará bien en cualquier caso, incluso si no os ayuda en el tema de la alergia.

Buscad un producto que la tenga en forma de ésterC (ascorbato en vez de ácido ascórbico), preferentemente de 500mg.

Probad con una dosis de 1gr diario durante dos semanas (una cápsula por la mañana y otra por la noche). Si no mejora, aumentad la dosis hasta los 3gr diarios durante dos semanas más (dos cápsulas, tres veces al día). Si pasadas las cuatro semanas no notáis mejoría, podéis suspender la suplementación o acudir a un profesional para que supervise un tratamiento con dosis más elevadas o complementado con otras herramientas terapéuticas.

Otra terapia que da buenos resultados es la homeopatía. Pero para obtener un buen tratamiento deberéis consultar a un profesional.

Foto: “Connor Peter Edward Thompson” de Stiickler

Probióticos (Parte 3):¿Cuándo y cómo tomar probióticos?

Siempre que hay una diarrea fuerte se pierde flora. Por lo tanto después de padecer una es recomendable tomar probióticos.

Cuando tomamos antibióticos, también afectan a la flora, que después de todo son bacterias. Normalmente se recomienda esperar hasta haber finalizado el tratamiento para empezar a tomar probióticos, pero si tenéis que estar más de dos semanas tomando antibióticos yo os recomendaría tomarlos a la vez, aunque gran parte de ellos morirán por culpa del fármaco.

Por otro lado, si tenéis algunos de estos síntomas es posible un desequilibrio en la flora lo esté provocando o agravando y que suplementaros con probióticos pueda ayudar:

  • Gases
  • Estreñimiento
  • Alergias
  • Bajo sistema inmunitario (susceptibilidad a las infecciones)
  • Trastornos de la piel (Acné, eccema, psorioasis)
  • Enfermedades inflamatorias del intestino no ulcerosas: Crohn, Síndrome del intestino irritable, etc…
  • Exceso de colesterol (hipercolesterolemia)
  • Infecciones urinarias
  • Candidiasis vaginal
  • Lo bueno de los probióticos es que apenas tienen contraindicaciones. Las únicas advertencias que se hacen son las siguientes:

    * No prolongar la toma durante más de un mes, sin la supervisión de un profesional. Aportar insistentemente las bacterias desde fuera, sobretodo en intestinos jóvenes que todavía no han desarrollado un ecosistema estable, puede favorecer que éste sea incapaz de regularse él sólo. En la medida de lo posible, se debe dejar que la flora aprenda a encontrar sola su equilibrio. En menores de 14 años, pues, dejad que sea un profesional el que decida cuándo usar probióticos. Y en mayores de 14 años, sin los tomáis sin supervisión de un profesional, hacedlo sólo cuando se sospeche necesario, sin prolongar el tratamiento más de un mes y no más de 4 veces al año. Esta advertencia se aplica a los suplementos y a los alimentos enriquecidos (como el Actimel), no a los alimentos fermentados.
    * Las personas que tienen una intolerancia muy, muy severa a la lactosa, deben buscar probióticos que no se hayan cultivado en una base láctea. En el caso de los alimentos, se deben evitar los yogures, quesos y kefir. En el caso de los suplementos, se deben buscar los que hayan cultivado las bacterias en medios no lácticos (la marca Nature’s Plus, por ejemplo, tiene uno)

    Para profundizar sobre el tema, os recomiendo este artículo:
    Peña A. S.. Flora intestinal, probióticos, prebióticos, simbióticos y alimentos novedosos. Rev. esp. enferm. dig. [periódico en la Internet]. 2007 Nov [citado 2009 Feb 15]; 99(11): 653-658.

La leche, un alimento sobrevalorado

La leche es uno de los alimentos mejor publicitado. Los anuncios nos recuerdan cada día que debemos consumirla; en las escuelas, al enseñar las pirámides alimentarias, se le otorga una posición privilegiada.

Dos vasos de leche

La leche, de hecho, es un alimento muy sobrevalorado. Después del destete deja de ser imprescindible y, de hecho, muchas personas harían bien en evitarla por norma general. Veamos los argumentos en contra que nunca se mencionan en los anuncios y escuelas:

No es la fuente ideal de Calcio

Es cierto que la leche es muy rica en calcio, pero también tiene mucho fósforo. El fósforo es necesario, pero con la alimentación industrializada solemos consumir más del aconsejable. Los niveles de fósforo y calcio en la sangre han de tener un cierto equilibrio: Si hay más fósforo del necesario, se activan ciertas hormonas que sacan calcio del hueso y lo vierten a la sangre, para mantener la proporción.

Además, la leche es un alimento que acidifica la sangre. Para compensarlo y alcalinizarla, nuestro organismo se desprende de calcio que ha almacenado en el hueso. De modo que la leche puede requerirle a nuestros huesos más calcio del que le aporta. La leche, por lo tanto, a pesar de ser muy rica en calcio, no es la mejor forma de aportarlo.

Es muy rica en grasas saturadas

Por otro lado, es un alimento con altos niveles en grasas saturadas y en colesterol, de nuevo, nuestra dieta suele ser ya demasiado rica en estas grasas de baja calidad.

Perjudica la mucosa intestinal

Además, la leche suele resultar, en mayor o menor grado, indigesta. Hay dos sustancias que hacen posible la digestión de la leche: el cuajo (en el estómago) y la lactasa (en el intestino). Muchas personas siguen produciendo estas sustancias a lo largo de toda su vida si siguen consumiendo leche, pero otras muchas no o no lo hacen en la cantidad necesaria, dado que los mamíferos no están preparados para consumir leche tras el destete.

Si hay poca producción de cuajo la leche resulta indigesta y provoca náuseas. Si hay poca producción de lactasa, la leche no se digiere correctamente e irrita el intestino, con lo cual se dificulta la absorción de nutrientes, puede provocar diarreas, perjudicar el sistema inmunitario, generar problemas de gases, dolores de cabeza y articulares, cuadros inflamatorios difusos, transtornos respiratorios, etc…

Este es un problema de muy diversos grados. Mucha gente es consciente de su intolerancia a la lactosa y evita la leche, pero en otras muchas personas el trastorno es sutil y crónico (no se presenta como una crisis tras el consumo sino como un problema constante, acumulativo, que puede dar síntomas muy generales y muy variables. En estos casos a menudo no se llega a asociar el malestar con la leche y se mantiene el problema.

Se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer.

La leche es rica en IGF1, una hormona de crecimiento que nuestro propio organismo puede confundir con la que él produce naturalmente. Las personas con altos niveles de esta hormona tienen más posibilidades de desarrollar un cáncer, especialmente de mama (en el caso de la mujer) o de próstata (en el caso del hombre).

A parte de esa hormona de crecimiento, la Caseína, una proteína que abunda en la leche, también se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer.

Conclusión

Por todo lo anteriormente citado, yo aconsejo que se limite el consumo de leche. Al final la cuestión es simple: la leche está hecha para los recién nacidos, beberla en la edad adulta es una anomalía y habitualmente, cuando se contradice la naturaleza insistentemente, algo acabe descompensándose. No obstante, si se quiere consumir leche, se puede hacer con mayor o menos seguridad. Consumir leche con moderación, ecológica, desnatada y enriquecida con calcio obtenido de algas solventa algunos de los factores negativos de la leche.