Asertividad (Parte 2): Un ejemplo.

Ayer hablábamos de la comunicación asertiva. Pero todo eso es más sencillo de explicar con un ejemplo, así que hoy vamos a ver uno:

A Maria le han cambiado el sitio en el trabajo. A ella le gustaba dónde estaba su escritorio y está disgustada con el cambio y enfadada con el responsable.

Si María se queda en ese punto es probable que no sea capaz de solucionar la situación. Antes de enfrentarse al problema debe tener claro:

  • Cuál es el conflicto
  • Cómo le afecta
  • Qué quiere conseguir

Primero de todo debería preguntar por qué ha pasado eso. Tal vez han cambiado su escritorio porque ha salido una nueva normativa que obliga a la empresa a hacer una salida de incendios en ese lugar, tal vez lo han hecho porque va a ocuparlo un trabajador nuevo con silla de ruedas y es el lugar que va a resultarle más cómodo. María puede o no estar de acuerdo con el motivo, pero esa información determinará su estrategia: Está claro que si hay una ley que dice que ahí ha de haber una puerta no va a poder volver a ese lugar. Si el motivo es una persona con una discapacidad, María puede decidir tener la deferencia de dejarle el mejor sitio o puede decidir que ella también obtiene ciertas ventajas de ese lugar y que tiene tanto derecho como el otro a disfrutarlas. En todo caso, es conveniente saber de qué va el asunto antes de enfadarse o reclamar nada.

En segundo lugar, debe saber cual es la alternativa, así que pregunta dónde van a poner su escritorio, tal vez le parezca bien y aquí acabe el tema.

En tercer lugar, María debe analizar sus sentimientos y sus deseos y valorarlos convenientemente: ¿Por qué el lugar que tenía hasta ahora es mejor que el que va a ocupar? Decide que tiene varios motivos: Su nuevo sitio es más pequeño, no recibe luz solar, está en la zona de paso común de la oficina y directamente debajo del aire acondicionado. Los analiza y descubre que no estar en la zona de paso no es realmente tan importante para ella y que de hecho, también puede tener su parte buena. En cuanto al espacio, llega a la conclusión de que aunque vaya a tener menos, tendrá suficiente. En cambio, la luz solar y la no exposición directa al aire acondicionado son muy importantes para su salud y su bienestar. Ahora María ya sabe cuales son sus prioridades. En este punto es en el que María va a poder expresar sus opiniones y negociar asertiva y positivamente.

Pide a su jefe que le dedique unos minutos cuando pueda para hablar del asunto de la mesa, de este modo le informa sobre el tema dándole la oportunidad de pensar sobre el tema antes de hablarlo, le permite a él elegir el momento y se asegura su total atención.

Al empezar la reunión, María está relajada y controla su postura, se mantiene erguida en la silla, apoyada en el respaldo, con las manos encima de la mesa, manteniendo el contacto visual.

- Veronica me comentó el otro día que me vais a cambiar de sitio y a poner mi escritorio al lado del de Manuel porque se ha de hacer algún tipo de obra en mi lugar (señala los hechos, objetivamente) Entiendo que no hay más remedio que mover mi sitio (señala el punto en el que está de acuerdo con su interlocutor) pero la verdad es que ese cambio me supone un problema grave, porque ese sitio está debajo del aire acondicionado y tiene muy poca luz (Expone lo que supone un conflicto para ella), y me temo que voy a estar la mitad del tiempo resfriada y contracturada y afectará a mi rendimiento (señala las consecuencias como hechos, no como una amenaza) Me gustaría que mirásemos si hay alguna otra opción (Declara sus intenciones y sus expectativas)

Ahora el jefe podría decir algo que zanjase rápidamente la conversación, como por ejemplo “Sólo será temporal, se ha de sustituir el cableado de toda esa pared y a lo largo de los meses siguientes todos los que tenéis el escritorio por allí tendréis que mudaros temporalmente, pero no durará mucho“. Pero imaginemos que la cosa no se resuelve tan rápidamente y que el jefe le pone a María un poco difícil mantener su postura asertiva.

- Tenemos que hacer obra allí, no sé si te habrás fijado pero la oficina no tiene enormes espacios soleados y desocupados esperando a que elijas el que más te gusta. (Eso es una actitud agresiva)

María no se deja avasallar, se toma el comentario ofensivo como si fuese una broma bienintencionada y se mantiene en sus trece:

- Jijiji, ya ojalá lo hubiese (os sorpendería comprobar cómo frena en seco a una persona de mal humor cuando su interlocutor hace esto, transformar su comentario ofensivo en uno amigable) No, ahora en serio, tienes razón en que no hay demasiadas opciones (le da la razón en lo que la tiene, dejando de lado la forma en la que lo ha expresado), pero tengo algunas ideas que podrían resolverlo. A ver, dime hasta cuándo tendría que estar en otro sitio.

- Definitvamente. Donde está tu escritorio se tiene que poner una puerta de emergencia.

- Vale, entonces propongo lo siguiente: cuando quede un sitio libre en la línea frente a la ventana, que tiene más luz, me lo quedaré yo. Mientras tanto, preguntaré a ver si a alguien le importa cambiarme el sitio, que al menos no esté justo debajo del aire acondicionado, si lo encuentro, hacemos el cambio. Yo me ocupo de hacer las negociaciones, tú no tendrás que preocuparte por nada.

La solución que propone no le supone ningún problema al jefe, así que lo más probable es que no ponga objeciones. Al final, María ha salido realmente perdiendo, pero la cuestión es que ha hecho todo lo posible para mejorar su situación. Tampoco es como si existiese la posibilidad de conseguir algo mejor, ya que las circunstancias son las que son, pero enfadándose no sólo no habría conseguido ni lo poco que ha logrado sino que habría generado un problema aún mayor.

Os animo a intentarlo.

Asertividad (Parte 1): Aprendiendo a comunicarse

Hay muchos conflictos que nos angustian que mejorarían con una buena comunicación: con tus padres, tus hijos, tus compañeros de trabajo, tu jefe, tus vecinos, tus amigos, tu pareja, etc…
comunicacion_asertiva
La comunicación asertiva es un estilo de comunicación que ayuda a resolver conflictos. Lo que me gusta más de esta propuesta es que no trabaja sólo las palabras que escojes, sino que hace hincapié en las emociones del que la utiliza. Es decir, no se centra sólo en la forma, también se ocupa del fondo.

La definición que propone la Wikipedia es la siguiente:

El estilo de comunicación asertiva es aquel abierto a las opiniones ajenas, dándoles la misma importancia que a las propias. Parte del respeto hacia los demás y hacia uno mismo, aceptando que la postura de los demás no tiene por qué coincidir con la propia y evitando los conflictos sin por ello dejar de expresar lo que se quiere de forma directa, abierta, honesta, consciente, congruente, clara y equilibrada con la finalidad de comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir o perjudicar, actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia.

Este estilo de comunicación tiene dos antónimos, el estilo agresivo (el que avasalla) y el pasivo (el que evita el enfrentamiento). Para llevar a cabo una comunicación asertiva hacen falta seguir ciertos principios:
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