Mejorar la inmunidad (Parte 1): Equinácea
Aprovechando que el tema está en la mente de tantos debido a la gripe porcina, vamos a hacer un repaso de los recursos que pueden ayudar a superar esas enfermedades infecciosas que casi todos pillamos en algún momento del año. A lo largo de unos cuantos artículos, repasaremos los más importantes y/o famosos remedios naturales contra los virus y bacterias y a favor de nuestras defensas (atentos a las precauciones que se mencionen, no todos pueden autoadministrarse sin la supervisión de un profesional).
Empecemos con un remedio muy popular y a menudo mal empleado.
Equinácea
Esta planta estimula varios aspectos de la inmunidad (aumento de la producción de células T, neutrófilos e interferón, aumento de la actividad de las células NK y de la fagocitosis de macrófagos y leucocitos). El efecto inmunoestimulante es polémico, pero no así su efecto antivírico y antibacteriano. Se utilizan dos variedades: la Echinacea angustifolia fue la primera variedad utilizada medicinalmente, en América. Cuando se empezó a producir en Europa, se cultivó por equivocación la varieadad Echinacea Purpurea, que resultó ser más efectiva.
La equinácea ayuda a superar la enfermedad mejor y más rápidamente. Sin embargo, a pesar de su fama como preventivo, no se ha demostrado de forma concluyente por ahora que reduzca las posibilidades de contraer un catarro o una gripe (los estudios clínicos han dado resultados contradictorios). Personalmente opino que puede tener un efecto preventivo aunque no se haya podido demostrar estadísticamente en un estudio controlado.
Precauciones:
El problema con la Equinácea es que la gente se la toma muy alegremente. Es un recurso fantástico, pero no es bueno pasarse todo el año tomándola. Puede producir toxicidad hepática, así que no es recomendable consumirla durante mucho tiempo, sobretodo si se están consumiendo otros medicamentos o drogas que también sobrecargan el hígado (el alcohol o medicamentos como el paracetamol, antidepresivos, amoxicilina-clavulánico, amiodarona, metotrexato, tetraciclinas, ketoconazolhalotano, isoniacida, ácido retinoico, estolato de eritromicina, acetaminofeno, inmunomoduladores, cloropromacina, hidantoínas, butazolidonas, anticonvulsivos, quimioterapia o ripampicina ) Las personas alérgicas a las flores de la familia de las margaritas tampoco deben tomarla. Por falta de datos que descarten riesgo, no es recomendable tampoco durante el embarazo, la lactancia y en aquellas personas con enfermedades autoinmunes.
Posología:
Usadla sin supervisión profesional sólo si no tenéis motivos para pensar que vuestro hígado está sobrecargado. ¿Cuándo tomarla? Como preventivo durante las épocas en que seáis susceptibles a las infecciones respiratorias o como curativo en cuanto empecéis a notar los síntomas. ¿Durante cuánto tiempo? La toma como preventivo no debería superar las 8 semanas. Como curativo, prolongad la toma durante dos semanas aunque el resfriado o gripe ya se haya resuelto. ¿Qué cantidad? La dosis se toma tres veces al día, tanto como preventivo como curativo. La excepción es el primer día de notar los síntomas de resfriado o gripe, entonces se toma cada tres horas, sólo ese primer día. La dosis a la que hemos aludido será diferente en función de la forma en que toméis la equinácea:
- Si es un Extracto fluido (1:1): 2–4 ml (30 – 60 gotas)
- Si es una Tintura (1:5): 2–4 ml (30 – 60 gotas)
- Si es un Extracto sólido en polvo (6,5:1 ó estandarizado a >4% de polifenoles): 150–300 mg
- Si es una Planta liofilizada (deshidratada por congelación): 325–650 mg