En el primer artículo sobre digestiones difíciles vimos cómo se supone que ha de desarrollarse el proceso digestivo y qué fallos podían producirse dando como resultado una mala digestión, así como los trastornos más comunes que se manifiestan cuando esto sucede. En esta cuarta entrega sobre digestiones difíciles, vamos a retomar el tema del estreñimiento. En el anterior artículo vimos las causas más comunes. Sabiéndolas, se puede adelantar ya una primera idea de las soluciones: no cometer los errores que lo provocan (deshidratación, dieta errónea, represión, sedentarismo y estrés.
Pero no es tan sencillo como parece ya que estas son las causas iniciales. Me explico con un ejemplo: un señor que bebe poco, come poca fibra y no camina prácticamente nada, desarrolla estreñimiento, que ya dura varios años. A lo largo de ese tiempo, el propio estreñimiento ha generado motivos extra para perpetuarse y agravarse: su dieta se ha vuelto más errática ya que lo que entra es un futuro problema. Por otro lado, la permanencia de heces en su intestino ha deteriorado su flora bacteriana y su mucosa lo cual dificulta todavía más la correcta obtención de los nutrientes que aporta su ya deficiente alimentación. Su mala alimentación y su mala absorción han provocado una carencia de vitaminas del grupo B y minerales como el potasio y el magnesio y como esos nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento del sistema nervioso (que es el que gobierna la motilidad intestinal), su intestino se mueve menos que el de una persona normal, haciendo todavía más difícil defectar. Entre pitos y flautas, la probabilidad de que ir al baño tenga un final feliz se ha vuelto tan remota que ya ni lo intenta, se limita a aguantar hasta que no puede más y entonces tomar un laxante. De este modo este señor se ha entrenado para no ir al baño (conducta condicionada) con lo que a parte de todos los motivos físicos, ahora tiene un factor psicológico que conspira para mantener el estreñimiento.
En la consulta, veo muchísima gente con estreñimiento, la inmensa mayoría lo maneja con laxantes (mala, muy mala idea) y de los que vienen directamente por el estreñimiento, casi ninguno lleva menos de un año con ese problema.
Y es que hace falta un enfoque global para tratar el estreñimiento crónico, para tratar tanto las causas iniciales como el desequilibrio global que se ha generado en torno a éste. Voy a explicaros un protocolo que a menudo resulta suficiente. Carece de los matices que pueden suponer la diferencia entre la victoria y el fracaso del tratamiento, pero estos matices son individuales y es necesaria una atención personalizada. No incluye tampoco los recursos más drásticos que la medicina natural puede emplear, pero es que éstos han de ser supervisados por un profesional. Este protocolo no es ninguna fórmula milagrosa, pero muchas veces resulta efectiva si se realiza al pie de la letra. Además, en todo caso, no os hará daño (al contrario, mejorará vuestra condición física incluso si no resuelve el problema), así que vale la pena probar. Si no da resultado, buscad asesoramiento profesional individualizado.
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