La Quinoa no es en realidad un cereal propiamente dicho, aunque es una distinción con más interés botánico que culinario, por lo que los nutricionistas suelen pensar en ella como un cereal.
Es un alimento casi perfecto respecto a su composición nutritiva hasta tal punto que la NASA la ha considerado uno de los alimentos que llevarían los astronautas a un viaje espacial, junto al amaranto.
Es rica en hierro, calcio, fósforo y vitaminas mientras que es pobre en grasas (4 a 9%).
Uno de los rasgos más apreciables de la Quinoa es que resulta una muy buena fuente de proteínas por varios motivos. Para empezar, y al contrario que los cereales verdaderos, contiene todos los aminoácidos esenciales. Los aminoácidos, para aquellos que no lo sepáis, son las unidades que forman las proteínas y los aminoácidos esenciales son aquellos que el cuerpo no puede fabricar y que se han de obtener necesariamente por la dieta. Los alimentos de origen animal los contienen todos, motivo por el cual se dice que son mejor fuente de proteínas, mientras que, en el caso de alimentos vegetales, es poco común encontrarlos todos en uno sólo (a los cereales les falta Lisina y a las legumbres Metionina). Pero no se trata sólo de la variedad de sus aminácidos, ni de su respetable cantidad (15%), sino de su valor biológico. El valor biológico de las proteínas se expresa con un porcentaje. La proteína obtenida del huevo tiene un valor biológico del 95% (quiere decir que de cada 100g de proteína ingerida, el cuerpo asimila 95gr), las proteínas de la Quinoa tienen un valor biológico del 75% (para que os hagáis una idea, el de las de la carne de vaca es del 74%). Y a pesar de ello, al contrario que otros cereales, no contiene gluten (una proteína típica de varios cereales), por lo que es apta para celíacos e intolerantes al glúten.
Tiene un índice glicémico muy bajo (de 35), por lo que puede combinarse con otros alimentos de mayor índice para equilibrarlos.
La cocción de la Quinoa es rápida y fácil (similar a la del arroz): 1 parte de Quinoa por 2 de agua (aproximadamente), durante 15 a 20 minutos a fuego lento. Veréis que el germen del grano sale hacia fuera como si fuese una colita:

Se puede usar la quinoa en vez del arroz en cualquier receta que conozcais con arroz. Si no se limpia con agua fría abundante antes de hervirla, quedará más apelmazada, lo qual puede ser preferible en algunos platos (por ejemplo para preparar hamburguesas o croquetas vegetales o rellenos).
Foto obtenida de la Wikipedia.